Salud ambiental y alimentación

Alimentación, salud ambiental y medio ambiente son ámbitos estrechamente relacionados. Las consecuencias del cambio climático afectan a los cultivos y alimentos que consumimos. Y esto repercute directamente en la alimentación y, en consecuencia, afecta a nuestra salud.

Según el estudio de la revista científica The Lancet (2019) “Alimentos, Planeta y Salud. Dietas saludables a partir de sistemas alimentarios sostenibles”, “las dietas poco saludables representan actualmente un mayor riesgo para la morbididad y mortalidad que la suma de las prácticas sexuales sin protección, el alcohol, las drogas y el tabaco. La producción mundial de alimentos amenaza la estabilidad climática y la resiliencia del ecosistema y constituye el mayor impulsor de degradación medioambiental y transgresión de los límites planetarios. Todo ello, el resultado es grave. Se necesita urgentemente una transformación radical del sistema alimenticio global.”

El cambio climático, cada vez más evidente, afecta de forma directa a los cultivos y alimentos de los que disponemos. Hay que tener en cuenta que la producción de alimentos que consumimos también genera un impacto en el medio ambiente y provoca contaminación, ya que agotamos recursos naturales.

Todos los alimentos requieren el uso de agua y energía tanto si se transforman durante el proceso de tratamiento y elaboración como si no. En el caso de los alimentos a base de proteínas animales, el uso de estos recursos es todavía más intensivo y, por tanto, también es mayor la afectación para el entorno.

Así pues, en términos de sostenibilidad, siempre es mejor decantarse por el consumo de proteínas vegetales en lugar de las animales. Los alimentos de origen vegetal tienen un menor impacto sobre el cambio climático porque generan menos gases de efecto invernadero, necesitan menos recursos para su producción que los de origen animal y, además, su cultivo es una pieza clave para la fertilidad de la tierra.

Debe tenerse en cuenta que el impacto del cambio climático en la agricultura perjudica también la disponibilidad y el acceso a determinados alimentos, lo que afecta de forma directa a la salud de las personas. En el estudio de The Lancet antes citado se indica que los sistemas de producción de alimentos provocan aproximadamente entre el 25-30% del efecto invernadero. Por tanto, la alimentación influye en el cambio climático y éste afecta a la agricultura: aumenta la temperatura terrestre media, se producen cambios bruscos en cuanto a las lluvias, más inundaciones, más sequía, etcétera.

El cambio climático, por tanto, afecta a la supervivencia de determinadas especies animales, o de una misma especie de insectos, animales u otros organismos, incluso provocando -en algunos casos- una superpoblación y diversos tipos de perjuicios. Todo esto pone en el punto de mira la disponibilidad de algunos alimentos y también supone un grave riesgo para la salud de las personas.

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