Las cotorras invasoras, una de las plagas de aves más comunes en las ciudades

En muchas ciudades de la región mediterránea el crecimiento de la población de cotorras argentinas (Myiopsitta monachus) es exponencial. La adaptación de estas aves al entorno de la ciudad en las últimas décadas ha comportado algunos cambios en su estrategia de alimentación. El conocimiento de este cambio de hábitos alimenticios es relevante para saber el grado de asentamiento de la especie y para ayudar a predecir el potencial impacto futuro sobre el entorno urbano y suburbano.

En el caso de las cotorras argentinas, a menudo se alimentan en el suelo tanto en sus hábitats de origen como en aquellos que invaden. Pero curiosamente, rara vez lo hacen en las primeras etapas de la invasión, lo que se considera un acto de flexibilidad conductual para favorecerla. El comportamiento de alimentarse en el suelo es posible que lo aprendan posteriormente de otras especies que explotan alimentos antropogénicos, como las palomas (Columba livia) o puede ser el resultado de la habituación a los humanos, que en muchas ciudades mediterráneas tienen el hábito de alimentar a las aves en las calles y plazas.

Un estudio realizado en Barcelona por J.L. Postigo, Josep Carrillo-Ortiz, Jordi Domenech, Xavier Tomàs, Lluïsa Arroyo y Juan Carlos Senar, documenta y cuantifica este cambio en el comportamiento alimentario de la cotorra argentina en Barcelona ciudad, durante un período de 17 años (2001-2017). A lo largo de estos años de estudio, las cotorras argentinas aumentaron el consumo de comida en el suelo más del 25% y el consumo de alimentos de origen humano un 8%.

Los autores del estudio destacan que la gran cantidad de plantas exóticas que se cultivan en parques y jardines de Barcelona sirven de alimento en las cotorras argentinas durante todo el año. La mayoría de las especies vegetales consumidas por estas aves no son autóctonas, por eso este alimento proporcionado indirectamente por el hombre puede aumentar el éxito reproductivo y la supervivencia de las cotorras, cuya población en Barcelona tiene uno de los índices reproductivos más altos conocidos, incluso superior al de sus países nativos.

El hecho de que durante el período de estudio se haya observado un aumento (26%) del comportamiento de alimentarse en el suelo y de la ingesta de alimentos antropogénicos (8%) aumenta en gran medida las fuentes de alimento disponibles para las cotorras. Y, además, este cambio de comportamiento puede facilitar su acceso a una importante tercera fuente de alimento: los cultivos bajos como tomates, trigo, maíz y girasoles, que pueden ser comunes en áreas suburbanas. De hecho, las cotorras argentinas están consideradas en su área de distribución original como una de las principales especies de aves plaga que causa daños a los cultivos en países de América del Sur.

Referencia: Postigo, J. L., Carrillo–Ortiz, J., Domènech, J., Tomàs, X., Arroyo, L., Senar, J. C., 2021. Dietary plasticity in an invasive species and implications for management: the case of the monk parakeet in a Mediterranean city. Animal Biodiversity and Conservation, 44.2: 185–194.

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