La importancia del control integrado de plagas

Tradicionalmente se controlaban las plagas mediante el control químico. De hecho hace miles de años, los sumerios utilizaban azufre para controlar algunos insectos. También se usaban plantas venenosas para el control de algunas plagas. Los chinos y los egipcios utilizaban ya productos químicos para controlar insectos y otras plagas. Ya en la industrialización, a partir de los siglos XVIII y XIX, el sistema de control utilizado fueron los productos químicos. En el siglo XX con DDT y herbicidas, el uso de productos químicos para el control de las plagas se extendió considerablemente.

Sin embargo, hoy en día el uso de productos químicos para el control de las plagas está siendo reemplazado por un nuevo enfoque: el manejo integrado de plagas, o también llamado “gestión integrada de plagas”. Este sistema para manejar plagas prioriza el uso de prácticas preventivas simples y económicas que puedan ocasionar el menor daño posible a las personas y al medio ambiente. El método, en síntesis, se basa principalmente en eliminar o controlar las plagas minimizando su acceso a alimento, agua y refugios.

Así pues, el control integrado de plagas implica, según el Departamento de Salut de la Generalitat de Catalunya, “controlar a los organismos perjudiciales utilizando los métodos que satisfagan mejor las exigencias toxicológicas, económicas y ecológicas, priorizando el uso de los elementos naturales de control y teniendo en cuenta los límites de tolerancia”. Su objetivo, por tanto, es el control de las especies perjudiciales para la salud de las personas y del entorno, y mantenerlas bajo el umbral de tolerancia.

Existen distintos tipos de control de plagas ya que son usados ​​dependiendo del impacto que se quiera tener sobre la plaga, el medio ambiente, la economía, la población y otras variables. Por esta razón, siempre debe realizarse un estudio previo antes para utilizar el mejor método e impacto posible.

Dentro de los programas de control de plagas, informa Salut “se incorporan las medidas preventivas de ordenamiento y saneamiento del medio y el control de los factores que favorecen la aparición y desarrollo de las plagas, como base imprescindible para asegurar el éxito de las actuaciones”. De este modo, «se racionaliza la prevención de la aparición de las plagas», entendiendo que esta prevención debe llevarse a cabo «controlando y corrigiendo los factores ambientales que son la causa de la formación de la plaga», en lugar de realizar «tratamientos químicos convencionales como método preventivo». Los programas de prevención en riesgo de plagas y vectores de enfermedades, en determinadas ocasiones, pueden incluso evitar o disminuir el uso de plaguicidas.

La estrategia de control se planifica siempre de acuerdo con un diagnóstico previo del problema, a partir del cual se escoge el método más adecuado, teniendo en cuenta la especie que forma la plaga, su distribución, características del local o del área objeto del tratamiento y su uso.

Para luchar contra las plagas, se utilizan métodos integrados de control de éstas, priorizando el control biológico, físico y mecánico, y los plaguicidas más específicos y de uso profesional, selectivos y de menor peligrosidad para la salud de las personas y del medio ambiente.

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