Día Mundial de los Mosquitos (20 de julio): el impacto de las arbovirosis en Cataluña y el valor del control profesional de plagas
Cada 20 de agosto se celebra el Día Mundial de los Mosquitos. Esta efeméride conmemora el hito histórico del doctor británico Sir Ronald Ross, quien en 1897 descubrió que las hembras del mosquito de género Anopheles son las responsables de transmitir la malaria entre los seres humanos. Este descubrimiento cambió el rumbo de la medicina preventiva y marcó el inicio de la lucha global organizada contra los vectores de enfermedades.
Hoy en día, el mensaje de esta jornada está más vigente que nunca. Los mosquitos siguen siendo uno de los animales más letales del mundo, responsables de millones de infecciones anuales por enfermedades como la fiebre amarilla, el dengue, el Zika, el chikungunya o la fiebre del Nilo Occidental. Para muchas de estas enfermedades no existe una vacuna totalmente eficaz ni tratamiento médico específico; por tanto, evitar la proliferación de estos insectos es la única barrera efectiva que tenemos para proteger la salud pública.
La realidad epidemiológica en Cataluña: de la importación a la transmisión local
En Cataluña, las enfermedades transmitidas por mosquitos -conocidas como arbovirosis- han dejado de ser una amenaza lejana. Según los datos de la Agencia de Salud Pública de Cataluña (ASPCAT), la presencia consolidada del mosquito tigre (Aedes albopictus) en gran parte de nuestro territorio ha cambiado las reglas del juego.
Aunque la mayoría de diagnósticos anuales de dengue, Zika o chikungunya que se realizan en Cataluña corresponden a casos importados (personas infectadas durante viajes a zonas endémicas), la ASPCAT ya ha tenido que gestionar varios focos de dengue autóctono (casos de transmisión interna dentro de nuestro territorio debido a picaduras de mosquitos). Además, se mantiene una vigilancia muy estrecha sobre la fiebre del Nilo Occidental, transmitida principalmente por el mosquito común (Culex pipiens), de la que se han detectado tanto aves como caballos y humanos afectados en zonas rurales y semiurbanas catalanas en los últimos años.
Respuesta institucional y protocolos activos
Ante este escenario, la ASPCAT cuenta con los rigurosos Protocolos para la vigilancia y control de las arbovirosis y de la fiebre del Nilo Occidental. Esta red implica la coordinación del sistema de salud pública, los laboratorios de referencia, el Banco de Sangre y Tejidos (que realiza cribados preventivos en las donaciones para evitar transmisiones por transfusiones) y los técnicos municipales y ambientales para actuar de forma inmediata cada vez que se identifica un posible caso.
El papel clave del control de plagas profesional
Desde ADEPAP recordamos que la gestión de estos vectores es una tarea especializada que requiere conocimiento científico y de campo. La colaboración de la ciudadanía en el ámbito privado es un pilar indispensable: es necesario insistir en no dejar ningún tipo de recipiente en el exterior que pueda acumular agua estancada (platos de macetas, juguetes, cubos, etc.), ya que es allí donde los mosquitos depositan sus larvas.
Sin embargo, el control preventivo a nivel comunitario y en espacios públicos recae sobre nuestras empresas de control de plagas y salud ambiental. Los profesionales del sector aportamos un valor diferencial indispensable mediante:
- Vigilancia entomológica integrada: identificación y mapeo de los focos activos de cría de mosquitos.
- Tratamientos larvidas biológicos de precisión y otros sistemas: uso de métodos ecológicos y respetuosos con el medio ambiente y la biodiversidad, como el Bacillus thuringiensis var. israelensis, para cortar el ciclo antes de la fase adulta.
- Asesoramiento técnico a municipios: planificación preventiva que se adapta al cambio climático y al incremento de las temperaturas, un factor que acelera de forma drástica la reproducción de estos insectos.
El Día Mundial de los Mosquitos nos demuestra que la salud ambiental es una prenda indisociable de la salud humana. Trabajar coordinados -ciudadanía, administración pública y empresas especializadas- es el único camino para mantener nuestro territorio libre de nuevas amenazas de transmisión vectorial.




